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lunes, 11 de febrero de 2019

Partidos Políticos de México, ¿sobrevivirán en el mediano plazo?


El resultado electoral de 2018 estaba a la vista de quienes quisieran verlo desde por lo menos 2 años antes; por un lado, un gobierno impresentable y trasgresor del mínimo respeto que la sociedad mexicana se merecía, por otro, un candidato que repetía la lucha histórica por el poder basado en la promesa de cambio en beneficio de los de abajo de Salvador Allende en Chile y Lula da Silva en Brasil.

Hoy el efecto Andrés Manuel López Obrador (AMLO) acapara todo el espectro, el poder político absoluto en el que hoy por hoy no existe una oposición política real. Si bien para la elección de 2018 había oficialmente 9 partidos políticos nacionales, la sacudida del 2 de julio hizo que el partido Nueva Alianza perdiera el registro, que Encuentro Social (PES) se encuentre en veremos y que los partidos más grandes: Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN), tuvieran una votación tan baja que además de los costos de perder el poder, en los próximos años sufrirán una enorme disminución en los recursos públicos que recibirán. La nueva configuración política nos obliga a pensar en su futuro, por lo menos para las próximas dos elecciones: 2021 y 2024.

Teóricamente, los partidos políticos en México son la vía de acceso de los ciudadanos al poder. Pero que ese sea el objetivo, no significa ni que logren el poder, entendido como el acceso a puestos de elección popular, ni que no sean exitosos, en otros términos, por ejemplo, como negocios.

Movimiento Ciudadano (MC), antes Convergencia, apoyó a AMLO en las campañas de 2006 y 2012, en 2018 se decantó por una alianza con el PAN y Partido de la Revolución Democrática (PRD). Aunque el tener dos partidos identificados con la izquierda y uno de derecha, parecería favorecer a los primeros, el peso específico del PAN lo hacía ser el pivote sobre el cual gravitaban PRD y MC. La apuesta fue por un voto pragmático ajeno a doctrinas partidistas y anti López Obrador. La estrategia de MC fue acompañar la alianza, pero resaltar a figuras con buena reputación e imagen fresca, lo que al final terminó por darle buenos resultados: la gubernatura de Jalisco y escaños suficientes en el congreso para conformar su propia bancada. ¿Pudo haberlo hecho mejor si hubiera ido en alianza con AMLO?, muy probablemente, tan solo ver los resultados de los aliados de Morena: el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro social (PES) es suficiente para darse cuenta, pero que MC trate de conformar una identidad propia como partido de izquierda parece indicar que la apuesta por ser un partido con interés de obtener el poder es en serio y planteada a mediano plazo. La cuestión es ¿podrán en algún momento arrebatarle a AMLO la bandera moral? Dependerá que el primero cometa errores, que ellos no los cometan y, sobre todo, que ante la sociedad se presenten como un partido lo suficiente maduro como para trabajar por las causas justas de la izquierda que ahora está en el gobierno, por lo pronto el sumar a su bancada a Noé Castañón Ramírez ex priista expulsado por golpeador, no los ayuda para nada.

El Partido Verde (PV) es el ejemplo de que en la política no solo es negocio lograr el poder, el PV ha sido parte de la alianza electoral ganadora en 2000 y en 2012 con diferentes partidos, ha logrado conseguir la votación mínima para mantener el registro y la suficiente para negociar con los ganadores, a pesar de los costos reputacionales que arrastra, es  todo un éxito en términos mercadológicos, el llamarse verde es el primero de ellos, pues a pesar de tener un tucán, especie en peligro de extinción en su imagen, no se identifica con la corriente internacional de partidos ecologistas a nivel mundial. El partido es un negocio exclusivo en el que solamente se invita a los más selectos mirreyes de la política. Si bien este 2018 fue arrastrado a los últimos lugares de la votación junto con el PRI, no ha dudado en presentarse como socio para el nuevo gobierno de izquierda y por medio del exgobernador de Chiapas, Manuel Velazco, ya se encuentra en negociaciones para ser parte de la coalición electoral en la próxima elección de Baja California (BC) y probablemente en Puebla. Desde antes del inicio del nuevo gobierno con la polémica votación en el congreso para autorizar a Velazco temporalmente como senador, asumir nuevamente como gobernador y regresar al senado, empieza a permear su mala imagen. No se ve que pretenda cambiar la estrategia en el futuro, todo dependerá de que tan útil pueda ser para morena y que tanto éstos estén dispuestos soportar su fétida imagen.

El PES surgió como un partido estatal en BC dirigido a los grupos religiosos cristianos, identificados por los valores familiares. Dirigidos por un hábil político como es Hugo Eric Flores a pesar de ser parte de la coalición electoral del Estado de México con el PRI en 2017, el PES no dejó pasar la oportunidad y contra todo sentido ideológico se sumó a la campaña de AMLO, quien seguramente calculó las ventajas de un tercer partido en la alianza “juntos haremos historia”. Aunque legítimamente el partido no cumple con los requisitos para mantener el registro, la demora en su liquidación y la buena voluntad de AMLO, que como sabemos goza de un poder absoluto, seguramente lo mantendrá con vida.

Del PRD no hay mucho que decir, mordieron más de lo que podían tragar, dicen que la victoria tiene puchos padres y la derrota es huérfana, en 2006 y 2012 el partido fue competitivo y aunque no ganó la presidencia logró curules y gubernaturas. Aquellos que ocuparon los puestos más relevantes sobreestimaron sus méritos y le dieron la espalda al responsable de sus victorias, AMLO. Hoy es cuestión de tiempo para que lo que queda del partido busque nuevos rumbos, la mayoría buscará cobijo en Morena. El partido puede o no perder el registro, pero sin duda será intrascendente.

El enigma más grande es lo que sucederá con el PRI y el PAN, si en 2000 muchos creían que el PRI no podía existir sin la presidencia, el partido demostró que el poder se encuentra más allá de la silla del águila. Con un trabajo disciplinado en sus bastiones estatales, el partido logró mantener las alianzas, objetivos e intereses en común, quizá no hay frase que refleje mejor la doctrina priista que “el que se mueve no sale en la foto” del finado sindicalista Fidel Velázquez. Los siguientes años le terminaron por dar la oportunidad al “partidazo” de resurgir, la melancolía por los años de prosperidad, trajo de vuelta al PRI a la presidencia con Peña Nieto en 2012. Tras la contundente derrota del año pasado, los escenarios catastrofistas están a la orden del día. ¿Hay oportunidad nuevamente de un resurgir basada en la idea de “el PRI si sabía gobernar? La estrategia del 2012 se basó en el “nuevo PRI” una generación de jóvenes que supuestamente heredaban lo bueno del partido sin la carga de desprestigio del pasado. El resultado, el peor saqueo en muchos años, robo al erario público más allá de todas las formas. ¿Qué podría ser entonces lo que ofrezca el “nuevo- nuevo PRI? No se sabe, se plantea incluso cambiar el nombre, pero dudo que esto ocurra, por lo pronto parece que los lideres están entendiendo muy bien el momento, no pueden luchar contra la corriente, y como comenté en mi anterior texto, es momento de guardar silencio y dejar que las cosas caigan bajo su propio peso. Si colabora con el gobierno actual no será visto como un obstáculo, como el causante de las desgracias que se niega a aceptar su responsabilidad.

EL PAN se encuentra en el caso contrario, a pesar de ser el segundo partido en importancia en términos de votación y de espacios en el congreso, para la elección de 2018 hizo mal todo lo que pudo haber hecho mal, desde elegir al candidato menos rentable, (sin embargo, para Ricardo Anaya, el candidato presidencial se puede decir todo lo contrario, hizo todo lo que debía hacer en la búsqueda personal del poder, llegando hasta donde podía hacerlo) hasta diluir su base ideológica con los partidos de izquierda PRD y MC. Hoy el PAN tiene abiertos demasiados frentes, tanto internos como externos y no parece que dentro de sus partidarios exista alguien dispuesto a luchar por regresar la identidad al partido y la bandera moral basada en los principios que le ganaron el favor del electorado años antes. Cuadros tiene, se puede hablar por ejemplo de Laura Rojas, de Hector Larios, de Ernesto Ruffo y sobre todo de Javier Corral, sin embargo, no han podido capitalizar esfuerzos para oponerse a la influencia de Anaya, quien ni picha ni cacha ni deja batear. Tan escasos andan de argumentos que intentan hacer un caso de conspiración la muerte de Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle y arrimarse a la sombra de sus nada rentables imágenes.  

La ciudadanía es consciente de la necesidad de un cambio, pero no todos están dispuestos a sacrificar lo que sea necesario para el cambio, por ejemplo, en la lucha contra la extracción y comercialización ilegal de combustibles no todos están dispuestos a sacrificar el uso de sus vehículos para acabar con el robo a los ductos; he ahí el área de oportunidad del panismo. Desgraciadamente hoy solo juegan a reaccionar a cada paso de Lopez Obrador, siempre con resultados contraproducentes, esa postura los puede llevar a convertirse en lo que fue el PRD para el sistema político, la obstrucción radical de la gobernabilidad, para terminar por ser vistos como una carga, más que como una alternativa. Su futuro depende de la superación de la influencia e Anaya, y la correcta lectura de los tiempos. Para las siguientes elecciones deberían aplicar una estrategia de contención de daños, empezando por BC. En el mediano plazo pueden ser la alternativa a morena o pueden caer en la irrelevancia del PT.

Morena vive por y para AMLO, ahora tras ganar el poder no se ve el más mínimo indicio de independencia, al contrario del PRD todos en el barco saben a quién le deben el asiento, y aunque por supuesto que aspiran a más, no dejarán de apoyar al presidente, nuevamente “el que se mueve no sale en la foto” y hoy Ebrard, Monreal y hasta Batres están más cerca que nunca del poder. AMLO no es joven por lo que el partido debería pensar a mediano y largo plazo, pero dada la naturaleza del partido, difícilmente cualquiera de los militantes antes mencionados buscará apuntalar el partido antes que sus carreras.

Hasta aquí se habla desde el punto de vista del pragmatismo político, en la búsqueda del poder existen otros factores no ponderables, como son los efectos circunstanciales de la realidad, algunos previstos como las candidaturas independientes y otros improbables como los desastres naturales; así como también se debe considerar las nuevas dinámicas en la comunicación; si hoy las redes sociales y los influencers son la tendencia, nada garantiza su superación por nuevas formas o incluso la expiración y el retorno a medios más formales, así como el planteamiento mismo del sistema electoral que bien podría sufrir cambios, ya lo vemos con el recorte presupuestal, el cual en un futuro podría alcanzar a los partidos. Hagan sus apuestas…

lunes, 18 de diciembre de 2017

Como si de carreras de caballos se tratara, analizamos a los candidatos con datos irrelevantes

Si usted alguna vez ha tenido oportunidad de presenciar carreras de caballos en los hipódromos o en las pantallas de un centro de apuestas sabrá que cuenta con un cuadernillo para analizar a los hermosos competidores. En estos cuadernillos se muestra una gran cantidad de datos, entre estos su desempeño en carreras de diversa distancia, la posición en diversos momentos, dueño, entrenador, padres, peso, peso del jinete, etc. Si finalmente se deja llevar por la emoción  y apuesta, eventualmente caerá en cuenta que las probabilidades de ganar realizando un análisis de los datos anteriormente seleccionados o basándose en la simple apreciación del corcel no son muy distintas.
 
La elección de un candidato puede ser igual.
Los candidatos (en general a todos los puestos de elección, pero teniendo en mente los candidatos a presidente de México) tienen un partido, platican sus propuestas, explican sus fundamentos, tienen un historial detrás y una imagen. El elector analiza todos estos elementos y deposita su voto. Como en las carreras de caballos, sin importar si eligió candidato por su apariencia física o por sus ideas, usted podría haber votado por el ganador. Desafortunadamente, el ganador terminará por decepcionar a sus electores pues por seguro incumplirá la promesa del mundo feliz que vendió durante su campaña.
El elector debe, por tanto, dejar de pretender llevar a cabo un análisis objetivo de ciertos aspectos de las campañas, debe básicamente desechar las promesas de campaña, debe relativizar los datos del candidato, así como lo que del candidato dicen analistas y demás “expertos”. El punto número uno es TODOS LOS CANDIDATOS MIENTEN.
Por más desalentador que suene, el mundo plasmado en las ofertas de campaña no llegará tras la elección, en todo caso, lo que se puede aspirar es a una corrección de ciertos aspectos que en el largo plazo podrían encarrilar el curso de la historia hacia ese punto maravilloso.
Punto número dos, por más convincentes que suenen los análisis a favor y en contra de las ofertas de campaña de los medios de comunicación, además de tener en cuenta el punto 1 tenga en cuenta que LOS MEDIOS DISTORSIONAN, CUANDO NO MIENTEN y lo hacen siguiendo favorecer los intereses de determinado candidato.
Estamos a final de año y aun no empiezan formalmente las campañas electorales, pero ya se escuchan las promesas de campaña, las réplicas, descalificaciones y adjetivos de todos cuantos tienen a su alcance el cuarto poder. Se señalan las inconsistencias de las propuestas, se machacan las incongruencias de las coaliciones, se juzgan como incompetentes, y todo ello bajo consigna, recuerde, los medios de comunicación son un negocio.
Punto número tres, no solo las promesas de campaña son inconsistentes, también lo son las líneas de acción de los partidos políticos respecto de sus fundamentos. Asi como elegir a un caballo de carreras por la apariencia física no es garantía, los colores, estatutos y fundamentos ideológicos son de poca utilidad cuando de escoger candidatos se trata.
Hasta aquí pensará que entonces es un sinsentido pretender hacer una buena elección de candidatos cuando todos son un volado, sin embargo, no todo está perdido, para este caso como para toda prospectiva, se cuenta con la historia como guía.
Si los partidos dicen defender ciertas ideas y principios, puede analizar cómo ha sido la coherencia de estos tanto como gobierno como en la generación de leyes, en última instancia LAS ACCIONES DE LOS GOBERNANTES SON RESPONSABILIDAD DE LOS PARTIDOS.
Lo mismo para los candidatos en lo particular, no se deje convencer por los años de ocupar tal o cual cargo público, sino en los elementos fundamentales de su actuar, el sentido de sus decisiones los resultados en el cargo, entre otros, la experiencia por sí misma no es más que una pantalla, por ejemplo, si soy el único que vende naranjas, si vendo dos o diez es un dato que no tiene contra que compararse, sin embargo, en los diversos ámbitos de actuación de cada candidato, si investiga podrá identificar aspectos comparables a sus estándares éticos, por ejemplo,  trato digno a las personas que lo rodean, la orientación a resultados, la pasión por el trabajo, entre otros. Los mismos elementos se verán reflejados en el cargo a elegir.
Un segundo elemento fundamental es la gente que rodea al candidato. Nada se hace por acción de una sola persona, se necesita un grupo de trabajo y el cómo se conforma ese equipo es la responsabilidad del líder, LAS FALLAS DEL EQUIPO SON LAS FALLAS DEL LÍDER. Se debe evaluar tanto la experiencia del candidato como la del equipo como una sola cosa.
Como ve, aunque tomar una decisión puede ser tan sencillo como en las carreras de caballos, el análisis no lo esta tanto, pues a diferencia de en los hipódromos, el análisis no es respecto de que elementos harán que el candidato sea el ganador, sino de quien será el menos malo una vez en el cargo, y por tanto la perspectiva cambia, es por eso que la coherencia en el pasado y del equipo son los elementos fundamentales para considerar las ofertas políticas.
Al elegir candidato recuerde el dicho, prometer no empobrece y ellos lo saben muy bien.

lunes, 27 de noviembre de 2017

La candidatura presidencial del PRI, el tema que no es tema

Desde el cambio en los estatutos del PRI en agosto de 2017 se podía dar por sentado que el candidato a la presidencia por esa institución política sería José Antonio Meade, ¿Qué sentido tendría el cambio de ser de otro modo?
 
Andres Manuel López Obrador lo dio por sentado unas semanas después y una semana antes del destape oficial Luis Videgaray hizo un destape de facto.
Durante todo ese tiempo ¿conoce a alguien que perdiera el sueño por no tener la certeza de quien sería el candidato del PRI? La llamada liturgia priista ha sido una estrategia para ocupar espacios mediáticos que traten de orientar de forma indirecta los ánimos de la sociedad, jugando a resaltar a uno o a otro, el talento de uno, la experiencia de otro, etc., pero la realidad es terca y cada que se apaga el televisor o se cierra el periódico la dura realidad es el reflejo de la incompetencia gubernamental, ¿quién puede estar atento a frivolidades partidistas con la inseguridad de las calles, la corrupción en cada proceso administrativo, las necesidades sociales y demás escenarios cotidianos?
Encuestadoras y columnistas de opinión se han empecinado en mantener viva la polémica, unos con datos sugestivos que en cada ocasión muestran una descarada manipulación, y los segundos dejan su poca reputación en cada columna con chismes de corredor. Ambos necios como un vendedor de fondos de inversión que le insiste al prospecto de cliente que la inflación no se refiere a la percepción de aumento de precios, sino a lo que las instituciones dicen.
 
Las percepciones son la realidad, los individuos racionalizan la poca o mucha información a su alcance, se forman una opinión y siguen con su vida cotidiana. Una opinión formada difícilmente cambia, más bien se refuerzan ante los grotescos intentos de manipulación por parte de las instituciones del Estado y del sistema político, ¿engaña a alguien la práctica de parar el reloj legislativo ante el incumplimiento de la responsabilidad de los congresistas?, ¿las decisiones de los tribunales electorales modifican la percepción cuando se señala que en una campaña electoral “no se rebasó por un 11 %, al contrario, se quedó debajo del límite de gastos”? ¿o se modifican cuándo un candidato  pretende hacerse pasar por precandidato para usar recursos del estado?
Desde agosto por lo menos se sabe quién va por el PRI, y se sabe que el candidato no es una blanca paloma, es cómplice del partido del gobierno y el partido en el gobierno y la corrupción son uno mismo.
Mientras tanto, el balón ahora está en la cancha del llamado frente ciudadano por México, a diferencia del proceso del PRI, un partido varias opciones, éste si necesita apresurar el paso, pues puede que su proceso no llegue a buen puerto, y entre una u otra cosa, en el imaginario electoral la competencia por la presidencia puede convertirse en una competencia de dos y no se ellos uno de los polos.
 

martes, 21 de febrero de 2017

A propósito de las elecciones en Ecuador…


Ecuador es un país sudamericano de algo más de dieciséis y medio millones de habitantes. En nuestra vida cotidiana es probable que solamente lo tengamos presente debido a que en él se localiza la famosa Isla Galápagos en donde Charles Darwin se inspiró para su libro “El origen de las especies” y que en todo caso su nombre nos permite deducir su ubicación. Hoy se publica en todos los diarios el resultado de la jornada electoral del domingo 19 de febrero de 2017. De una elección entre ocho candidatos a presidente, la contienda pasará a una segunda vuelta en abril entre los dos más votados: el ex vicepresidente del partido oficialista, Lenin Moreno y el ex banquero y candidato por segunda ocasión, Guillermo Lasso.

¿Por qué vale la pena poner atención a la elección de un país con un Producto Interno Bruto alrededor de 100 millones de dólares americanos, muy por debajo de Venezuela, Perú y Chile.

La elección presidencial representa mucho en términos ideológicos, Ecuador fue el origen de algunas de las mayores propuestas de la política integracionista y del discurso del socialismo del siglo XXI impulsada por el comandante y expresidente venezolano Hugo Chávez.

Con un antecedente en el que una seguidilla de presidentes fueron derrocados por manifestaciones populares debido a los malos manejos económicos y de corrupción, en 2006 llegó a la presidencia Rafael Correa Delgado, economista que inmediatamente se identificó con las ideas de izquierda de otros presidentes regionales como Evo Morales de Bolivia y el mismo Hugo Chávez en Venezuela.

Correa logró exitosamente estabilizar la economía de su país y llevar a cabo un proceso de refundación nacional similar al de los países mencionados, primero generando un movimiento-partido a su alrededor y segundo ganando la legitimidad necesaria por medio de la convocatoria a un congreso constituyente para redactar una nueva constitución.

Las iniciativas más trascendentales del presidente Correa fueron en materia económica; como parte de su campaña electoral planteó el dejar de pagar la deuda externa, sosteniendo su postura con una defensa jurídica basada en la doctrina de la “deuda ilegítima”; por otro lado, en un inédito ejemplo de la búsqueda de un equilibrio entre progreso económico y respeto al medio ambiente, propuso la conservación del parque nacional Yasuní mediante la no explotación de los recursos petroleros a cambio de una compensación internacional por los ingresos que no se recibirían.

En ambos temas se generó un debate internacional que rebasó los alcances de las decisiones nacionales del Ecuador. La negociación de la deuda puso en la mesa el tema de cómo se debe resolver la carga que ésta genera a los Estados y en última instancia atender el origen de las mismas, tomando en cuenta el papel de los prestamistas como corresponsables en situaciones de corrupción. En cuanto a la iniciativa Yasuní-ITT la solidaridad internacional para conservar la región fue insuficiente, obligando al país a explotar los recursos del subsuelo.

Hoy Correa lleva más de 10 años en el poder, su ciclo ha terminado y Lenin Moreno es el candidato que representa la continuidad del programa de gobierno actual. Sin embargo, por las cifras preliminares, de lograr reunir el voto de otros candidatos de oposición para la segunda vuelta electoral, Guillermo Lasso confirmaría el cambio de tendencia ideológica en la región.


Por su puesto los ecuatorianos estarán votando por sus intereses como nación, pero las acciones que el actual gobierno de este pequeño país ha llevado a cabo generan un importante precedente internacional. Si gana el exbanquero, ¿valdrá la pena voltear a ver lo que sucede en Ecuador?

sábado, 21 de mayo de 2016

La disociación de la justicia en primera persona

Es difícil distinguir lo correcto de lo incorrecto? Lo justo de lo injusto? La honradez de la corrupción? Depende, si hablamos en abstracto...o si hablamos de nosotros mismos.
No todo se aprende en la escuela, la vida nos va mostrando aquellos hechos que desde nuestro punto de vista son deseables, las respuestas  a situaciones semejantes se van haciendo consistentes, y empezamos a proyectar dicha conducta como la respuesta que las demás personas en lo individual y como sociedad deben de tomar.
De tal manera, aun sin las enseñanzas familiares o aquellas obtenidas mediante la educación formal, se va formando una serie de pautas de actuación de acuerdo a lo que juzgamos bueno y malo. Es una forma de aprender inductiva.
Las señoras de las buenas maneras suelen decir que en nuestros tiempos faltan valores. No lo creo; simplemente las pautas morales han cambiado. La lealtad puede no ser más la norma generalizada, la honradez puede no ser lo que se aprenda en la vida.
Una persona a la que cada vez que se involucra en un esfuerzo colectivo resulta utilizada, no se le puede pedir que considere que el evento puede tener un fin distinto y califique aquello como incorrecto. Simplemente verá adecuado repetir la conducta y aprovecharse de aquel con el que tenga la oportunidad.
Es eso falta de valor? El valor de la lealtad? el valor de la justicia? Tal vez para esa persona el valor es la satisfacción de tomar esa mínima ventaja, y por tanto no habrá forma de que sienta remordimiento.
Una persona que es educada bajo las normas sociales actuales la búsqueda del placer se encuentra como el máximo objetivo y ese objetivo básicamente se logra mediante el dinero.
Si un individuo se enfrenta a un dilema sobre la justicia, (mismo caso, un trabajo en el cual un individuo no es remunerado por su trabajo) desde el punto de vista del espectador es posible que entienda la acción “correcta” debido a que ha aprendido que el trabajo merece una remuneración, decantándose por la empatía que siente con el agredido puesto que no tiene ningún . Sin embargo, al encontrarse en la misma situación, al ser más fuerte el deseo de complacer los egos y obtener un bienestar, el individuo de ninguna manera se verá reflejado en el otro;  ni siquiera cruzará por su mente, al ser el dinero el referente de todo éxito y fracaso, el individuo no verá la razón por la cual su actuación podría ser equivocado. Más aún, sentirá que la obtención del beneficio significa que es mejor que todos, que es el más inteligente, el único capaz de lograr su objetivo. Ese individuo olvidará todo antes y después del evento, el contexto de la acción, el sentido de lo justo o lo injusto, todo debido a que lo más importante es la satisfacción personal.
Esa conducta es constante en los políticos, olvidar identificar la misma circunstancia bajo el criterio que aplicaría para otros actores. Entonces ¿no tienen responsabilidad por su conducta puesto que sería un fenómeno psicológico? Para nada, tiene toda la responsabilidad de sus malas acciones ante la sociedad, pues las conductas incorrectas se encuentran señaladas en la ley. Que individualmente no lo comprenda es su problema.
Entonces tendría algún sentido de comprender lo anterior en términos electorales? Puede ser que de esta forma la sociedad podrá saber que esperar y/o que buscar en los candidatos a puestos públicos. Aquellas personas que deberíamos elegir deben ser las que respondan a nuestras necesidades de actuación ante situaciones que les podrían beneficiar personalmente a costa de la sociedad (en realidad eso sería toda acción de gobierno), y su actuación en el pasado es lo único que nos puede dar las pautas en su actuación en el futuro.
De otra forma, los políticos simplemente responderán a los valores sociales de ese momento, que son los que la mayoría de la sociedad aplicaría en la misma situación. Lo cual no significaría otra cosa que la sociedad en verdad tendría los gobernantes que merece, pues la mayor parte de ellos actuaría de igual forma, en ese sentido, el candidato sería tan corrupto como aquellos que lo eligieron a sabiendas de la forma en que tomará las decisiones.
De tal forma, analizar a los candidatos desde un punto de vista moral podría ser más importante que cualquier debate o cualquier propuesta. Cuantos pasarían nuestra prueba, cero?